“El humor me dio una herramienta para conectarme con los otros”.
– ¿De qué se tratan estos “33 son mejores”?
– Tiene que ver con todo un camino. Por supuesto presento cosas e instrumentos nuevos, pero también hay algunas joyitas del pasado que las tengo como ocultas. Hay sorpresas y temas que yo sé que la gente quiere escuchar, y algunos clásicos. “La corbata rojo punzó”, por ejemplo, lo toco de bis, que si no lo hago me matan. Y después el tema de los invitados es muy lindo: hay un par por noche.
Ya han pasado Jaime Torres, Opus 4, Román de Los Chalchaleros, Javier Malosetti, Sandra Mihanovich, César “Banana” Pueyrredón, el Ballet Salta… una sorpresa tras otra en el espectáculo.
– ¿Cómo surge esta idea de invitar a músicos en cada función?
– En realidad fue una ocurrencia con gente que me he ido cruzando a través de muchos años. Los artistas se van encontrando en festivales, fiestas de ciudades, convenciones… o en programas de televisión. Yo me acuerdo de que con Badía me he cruzado con muchos y nos hemos hecho amigos.
La música está ligada a mí, todos los géneros. No soy exclusivo de algo: me encanta el folklore, el tango, y a partir de ahí un montón de cosas. Por ahí hay miles de amigos que tienen ganas de venir y se me quedaron cortitas las semanas.
– ¿Te tiene contento entonces este espectáculo?
– Muy feliz. Me da muchas gratificaciones. La gente se va como empachada. Porque además de reírse y participar, tiene estas sorpresas de los músicos que vienen. Se encuentran de repente con un mini concierto de un artista inesperado. Y estos son como regalos que quiero darle a la gente.
– ¿Cómo fue tu historia con el humor?
– Uno cuando es chico no es consciente de lo que hace. Después te van contando amigos o compañeros de colegio que yo cumplía un poco el rol de hacerlos reír. Tenía una barrita de amigos de un club que había en San Francisco, en Córdoba. Yo era malo jugando al fútbol, más que malo: inexistente. A los que hacía reír.
Era como que yo tenía un lugarcito por esa historia. El humor me dio una herramienta para conectarme con los otros. Y después apareció lo más profesional. Estudié teatro, mimo, mil cosas.
– ¿Sos futbolero?
– Yo disfruto del fútbol pero no fanáticamente. Soy de Independiente. Me gusta, me parece un deporte hermosísimo. Pero no soy fanático, nunca pude memorizar un equipo completo de jugadores. Y me los van cambiando, y los venden, y mi memoria no da.
– ¿En qué momento decidiste que te ibas a dedicar profesionalmente a esto?
– Trabajé con un grupo y unos músicos en Villa Gesell, en un café concert que se llamaba “El grillo afónico”, y ahí empecé a meter cositas de humor, hacer de mimo, las canciones que tenía preparadas. Era una especie de escenario libre donde el que quería hacía lo que podía, inclusive juegos con participación del público.
Cuando este grupo se desarma, venía en camino mi primer hijo y eso fue una decisión. Largué arquitectura, un montón de cosas y me dediqué al humor. Fue una decisión heroica, patriótica, porque yo no sabía bien en qué camino me metía.
– ¿Y qué te inspira a la hora de componer esas genialidades?
– Quisiera ser honesto porque no es tan fácil de responder. Es como una combinatoria de cosas. A veces voy anotando en una libreta ideas que se me ocurren, veo objetos, pienso qué puedo hacer con un balde, invento cosas, las dibujo. Con las canciones también.
A veces se me ocurre una idea claramente y a veces no: entro a jugar con temas. A veces surge como necesidad: tengo un instrumento y digo “quiero escribir una canción que tenga que ver con esto”, y ahí me pongo a armar, a ver, y sale o no. Hay mucho que se arruga y se tira, mucho que queda en stand by para ver si crece.
No es ordenada la cosa creativa, por lo menos en mi caso. A mí me sale por ciclos: hay momentos en que fabrico muchas cosas y otros que no.
Ficha técnica:
- Actor: Hugo Varela
- Guión: Hugo Varela
- Dirección: Hugo Varela